lunes, 31 de agosto de 2009

Ahora gracias a la presencia de Chíi en mi vida y tras comenzar a comprender a los perros, deseo comprarme un caballo (porque son hermosos).

Aunque sea uno de madera como éste.
Ahí les dejo otra foto del desierto.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Las palabras para decirlo

Palabra.
1 Unidad del vocabulario de una lengua, formada por uno o más fonemas o una o más letras, a la que corresponde un significado
2 Cruzar (la) palabra con alguien: Tener trato con alguna persona.
3 Capacidad de hablar: el don de la palabra.
4 Palabra por palabra: Tal y como alguien lo dice.
5 Comerse alguien las palabras: Hablar rápida y confusamente sin pronunciar todas las palabras.
6 Palabra clave: De una oración, un párrafo o un texto, aquella cuyo significado es más importante para comprenderlos
7 De palabra: Solamente dicho, pero no escrito.
8 Medir las palabras: Hablar con cuidado para decir solamente lo conveniente y lo que no moleste a alguien
9 Hablar a medias palabras: Hablar confusamente, sin decir las cosas claramente
10 Dejar a alguien con la palabra en la boca: interrumpir o cortar la conversación
11 Ser algo palabras mayores: Ser algo muy importante.
12 Hacerse de palabras: Comenzar a discutir o a pelear dos personas.
13 Palabra de honor:Promesa o compromiso que hace alguien de actuar o comportarse en cierta forma, o de asegurar que es verdad lo que afirma.
14 Hombre de palabra: El honrado, leal y cumplido.
15 Bajo palabra: Con el compromiso o la promesa de alguien.
16 Faltar a la palabra: Romper uno su compromiso o su promesa de hacer algo o de comportarse en cierta forma.
17 Decir alguien la última palabra: Resolver algo definitivamente o dejar de discutir algún asunto, afirmando uno su posición.
18 No tener uno palabras para algo: No poder uno decir o explicar algo.
19 Malas palabras o palabrotas: Las que insultan a alguien o molestan su sensibilidad por significar cosas socialmente consideradas como malas o prohibidas.
20 En una palabra o en pocas palabras: En resumen, en conclusión.
21 No tener uno palabra: ser incumplido, desleal o insincero.

Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

sábado, 15 de agosto de 2009

ochocientas ochenta y dos madrugadas


No creo en las casualidades. Estoy segura de eso. Las cosas, la gente, los ciclos tienen un tiempo específico que quizá nunca alcancemos a comprender. Así, un día frío de abril caminé hacia una sala de espera -a pesar de mi voluntad y en contra de mi deseo- para esperar un destino diferente del que había imaginado. Cuando volteé hacia atrás él había desaparecido.
Ochocientas ochenta y dos madrugadas ha de aquel aeropuerto. Hoy, en plena consciencia de que subir al avión y volver a mi país era exacta y absolutamente lo que debía de hacer, puedo ver mis fotos tomadas en Alemania y disfrutarlas. Y justo este mes expongo, por fin, las dos series que resultaron de esa estancia en dos expos diferentes: Montaña azul (Hábitat) y Sperrmüll.
Hoy, que no creo en las casualidades, sí creo firmemente en la gratitud. Y, siguiendo con las dedicatorias, deseo aprovechar este medio para hacer públicas algunas.

Montaña azul
Me prometí que un día publicaría un libro de título homónimo, mismo que incluiría las fotografías, un mapa de Karslruhe, mis dibujos y el periódico con el plan de la sperrmüll. En la primera página estarían cuatro nombres:

a Daniela, Ana, Gustavo y Janes. Por su fuerza.

(Eso último sería algo así como un chiste, pues hace referencia a la fuerza física, sin la cual jamás habríamos podido acarrear esa cantidad de basura).
Gracias por despertarse antes de las seis de la mañana en un clima bajo cero. Por encontrar, cortar, jalar y empujar, por compartir. Porque una montaña no la puede abarcar ni construir una sola hormiga. Gracias.

Sperrmüll
Necesité mucho valor para volver a ver las fotos que ahora me harán famosa (ja). Todas las mañanas de febrero y marzo salí en mi bici en busca de aquellos tesoros llamados basura. Muchas veces él también. Muchas otras me preguntaba
"Wie spät es ist?", sus ojos azules apenas se entreabrían. Las seis y media. Todavía estaba oscuro. Gruñía y después musitaba, antes de volverse a quedar dormido "Oh...you have Disziplin."
Hoy es tiempo de agradecer la mañana cuando regresé temblando a su abrazo. Eran las ocho. Hubo granizo y lluvia. 2ºC de temperatura y una chamarra de otoño usada para cubrir mi cámara.
Sus brazos enormes y su voz que decía "you're so cold..."
Donde quiera que estés: gracias.

viernes, 14 de agosto de 2009

Próximas expos


Hábitat. Exposición colectiva de fotografía. Galería "El Atrio".
Universidad de Guanajuato.Inauguración jueves 20 de Agosto 20:00 hrs.


Sperrmüll/Basura. Exposición individual de fotografía. Galería EDS.
Inauguración sábado 15 de agosto. 12:00 hrs.

sábado, 8 de agosto de 2009

A quien corresponda

Dice Fadanelli :
Los hombres duros no deberían escribir jamás una dedicatoria porque si los hombres duros dedican sus libros entonces estamos hundidos en un mundo cursilento. Ser cursi según los diccionarios significa desear ser elegante cuando no se es más que ridículo. También se dice de un acto o persona que demuestra demasiado amor. El amor sería entonces una de las maneras más elocuentes de la cursilería. Según mi opinión, tanto los escritores como los panaderos deben, en cuestión de dedicatorias, hacer absolutamente lo que se les antoje. Si desean dedicar sus teleras o sus novelas deben hacerlo ya que éste es un buen camino para mostrar sus debilidades (...)

Que bueno que no me considero un hombre duro, todo lo contrario, una mujer extremadamente cursi.

(Claro que en impresión la foto podrá variar un poco en los tonos)

sábado, 18 de julio de 2009

Y así un día se fueron.

Los días en que dibujaba hasta tarde, cuando una hoja en blanco era el mejor regalo, las lagartijas en la mano, las plumas de paloma, el sol derritiéndolo todo (una crayola, mis tenis), los zapatos de charol, los eternos closets, los bailes en el pasillo, el olor a tutti frutti, la piedras entre los dientes, el lodo entre los dedos, las carreras de tortugas, los pasteles de fresas, Alejandra Guzmán en el radio, los paseos al único videocentro, las gorras de baño, los libros de inglés, los pepinos cocidos dentro de un toper wear y la limonada caliente, los resbalosos calcetines, la barda que mandaron pintar, la pared que tapizaron, la que se quedó igual, la ventana por donde nadie pasaba, la manguera verde regando un arcoiris a las seis de la tarde, el miedo a los perros, el miedo a la oscuridad, el miedo…

Así un día desperté, miré mi almohada y descubrí una hormiga que llevaba a cuestas su comida, la última morona de las galletas que me había comido tantas noches antes sobre mi cama, tal como me enseñaron que no lo hiciera. Allá lejos iban las demás. Las saludé. Me saludaron. No me llevaron a mí.

(Qué felicidad, Gabito.)

domingo, 5 de julio de 2009

Bitácora. Información pertinente.

(Según Wikipedia)
La bitácora en sí es un armario o caja de madera, por lo general de forma cilíndrica o prismática, fija a la cubierta de un barco junto a la rueda del timón, y en la que va montada la aguja náutica mediante suspensión cardán, a fin de que siempre se mantenga horizontal a pesar de los balances y cabezadas del buque. En su interior se colocan imanes y al exterior dos esferas de hierro dulce, para anular la acción perturbadora producida por los hierros de abordo y hacer uniforme el campo magnético que rodea a la aguja, con objeto de lograr que en todo momento señale el norte magnético.